sábado, 14 de noviembre de 2009

DEMÉTER Y EL RAPTO DE PERSÉFONE

El poeta del Himno Homérico, le comentaba a mi amigo mientras juntos leíamos los versos clásicos, expresaba con fuerza el dolor de Deméter, la madre, que pudo oír los gritos desesperados de su hija cuando Hades la arrastraba a las profundidades infernales: “la madre sintió un agudo dolor en su corazón”... “Echó sobre sus hombros un velo oscuro y se lanzó como un ave a la tierra, sobre las olas, buscando a la hija que le había sido raptada”.

Convendrás conmigo, le decía yo, que el rapto de Perséfone es de una gran belleza trágica y poética dentro de la mitología olímpica: “Se encontraba Perséfone cogiendo flores con sus compañeras en el llano de Nisa, cuando vio frente a ella un narciso de singular atractivo. Se agachó para cogerlo, pero en ese mismo instante la tierra se abrió y dejó paso a Hades que arrastró a la joven a las profundidades subterráneas”.

Por espacio de nueve días y nueve noches, continuaba narrando el poeta, la madre, “sufriendo el dolor en su corazón”, recorrió el mundo habitado, llevando en la mano antorchas encendidas que la iluminaran en su búsqueda…

Mi amigo y yo no sacamos ninguna conclusión de aquel hermoso y ajustado relato del poeta. Sólo nos limitamos, esa tarde, a gozar la belleza, y también la tragedia, de aquellos casi humanos dioses del Olimpo.

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