lunes, 2 de noviembre de 2009

Día de difuntos, el tiempo y los difuntos anticipados

Día de difuntos, el tiempo y los difuntos anticipados

En la ciudad de la luz, hoy la luz es distinta; parece todo más claro. Empero, desde el noroeste se acercan negras nubes, silenciosas y juguetonas, que presagian agua. Se percibe una sensación de bochorno impropio de estas fechas. Es día de difuntos y la gente va diciendo, casi proclamando, que ya nos merecemos otro tiempo.
Pero el tiempo no sigue las sugerencias de los humanos. El tiempo meteorológico tiene un comportamiento que es el que la propia ley natural impone.
El comportamiento de los humanos es diferente: el hombre crea intereses que sitúa por encima de las leyes, la natural y las de los hombres.
Me explico: si un humano piensa que ya se merece otro nivel de ingresos económicos pone manos a la obra e intentar incrementarlos. Los humanos sienten la necesidad y tratan de remediarla. En esto nos diferenciamos de otros animales. Sin embargo, algunos, -no todos los humanos se comportan de la misma forma-, manipulan lo que es patrimonio de todos (los millones al horno, de Julio Camba), y através de complejas operaciones matemático-financieras, sus cuentas corrientes, no las de aquí -¡qué ingenuidad la mía!- sino las que tienen en algún paraíso fiscal, sube rápidamente.
El tiempo meteorológico no hace esa operación. Sigue estrictamente la ley natural. Y por esa sencilla razón, hoy día de difuntos, hay algunos humanos que desearían que el tiempo transcurriese más rápidamente para que les sorpreanda su propia muerte, muerte política y social se entiende, porque ellos han experimentado la verguenza que produce la alteración de las reglas y normas de convivencia. Ayer fueron todopoderosos señores, muchos de ellos señores de la política, y hoy son difuntos anticipados.
Y todo eso por no seguir el ejemplo que da el tiempo meteorológico.
Hoy hace calor, mejor sería decir bochorno, aunque las nubes silenciosas y oscuras se acercan presagiando lo que se les avecina a todos los que han intentado cambiar el orden económico de sus conciudadanos.
Eso sí, todo ello dentro del más estricto respecto al concepto de la presunción de inocencia.

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