viernes, 6 de noviembre de 2009

Universo

Universo

Tomé un café con un buen amigo cierto día en el que ambos habíamos regresado a Granada pero nuestras familias aún disfrutaban de los últimos momentos de un agosto que ha reinado como nunca lo había hecho. Mi amigo es uno de los astrofísicos con mayor relieve internacional. Plaza de Mariana Pineda (o plaza de la Mariana, en argot más popular) y café Fútbol en el que los churros tienen fama, fueron los lugares elegidos para hablar del universo.
Solamente un 3-5% del mismo es materia, en el sentido que le damos a este término. La conversación fue amena, más que amena fue entusiasta para un profano como yo. Reconozco que me sentí viajando por un enigmático universo: ahora transportado en un agujero negro, luego sintiéndome repelido por algún planeta desconocido que, por retrasar milésimas de un tiempo infinitesimal la órbita de mi vida, permite su propio descubrimiento.
Hice la pregunta que tanto tiempo tenía oculta: ¿cómo es posible que el universo sea algo en expansión? No entendí bien la respuesta; sin embargo, algo retumbó en mi mente, como el ruido rítmico de un tren de longitud infinita, cuyas ruedas hablan de un trac-trac que jamás termina: “todo apunta a que el universo, querido amigo, es plano”.
Tomé el café de un único trago porque el trozo de churro que tenía en la boca estuvo a punto de atragantarse.
Y es que en la ciencia, como en la música, la pintura y las matemáticas y en todas las manifestaciones en las que interviene lo sensorial, cuanto más se profundiza en ella menos sentido de retrato físico tiene lo estudiado. De esta forma, el átomo no es más que la probabilidad de encontrar ciertas partículas en un punto del espacio y del tiempo o, como me acaban de decir, el universo es plano. ¿Y el hombre, qué son el hombre yla mujer, realidad, probabilidad, puntos en ese plano universal?

No hay comentarios:

Publicar un comentario