jueves, 26 de noviembre de 2009

SER ALGUIEN

He salido, en este veraniego otoño, a “ver escaparates”, acicalados ya con la falsa plata y el musgo verdinegro del tiempo navideño…

Y, al verme entre los hombres dedicados a mi mismo “deporte”, escuchaba mil palabras pronunciadas por la envolvente masa de los hombres anónimos. Todos estábamos marcados con señales idénticas: remeros, en la brega, de una trainera anónima…

Mientras vamos bogando, los hombres gritamos las palabras para que se nos oiga. Deseamos que se nos escuche. Queremos, a pesar del anonimato que conlleva ser “masa”, sentir que somos “alguien”.

Es bueno, comentaba, como siempre, a mi amigo, resistirse a esa especie de muerte de nuestra yo profundo. Resistirse a ser sencillamente “masa”. Conviene, en base a la autoestima, sentir nuestra importancia. A pesar de ser -porque lo somos-, solamente una “caña pensante” -lo decía así Pascal-, agitada por indecibles vientos, somos imprescindibles, únicos, necesarios, para hacer frente a la imparable brisa que sopla, ineludiblemente, por la tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario