La magia de las palabras (1)La teoríaMe gusta jugar con las letras. Elijo un grupo de vocales y de consonantes y calculo matemáticamente todas sus posibles combinaciones. Algunas de estas combinaciones son palabras asumibles en mayor o menor grado. En este sentido admiro a los llamados inventores de palabras.
Cuando uno habla de estas cosas observa en los demás algunas caras de sorpresas. Para sacarlos de su extrañeza, asombro o pasmos siempre hago dos cosas, una a continuación de la otra: 1) defiendo que las palabras no son más que juegos de letras a los que les damos significados variados, y 2) propongo algún ejemplo elegido al azar.
He aquí mi proceder teórico. Tomemos las siguientes letras A, A, A, M, U, T, C. Las combinaciones de siete letras tomadas de siete en siete son muchas, más que muchas son muchísimas. Algunas de ellas serían asumibles. Por ejemplo, MACAUTA, ATUMARA o TACAUMA.
La cuestión es, ¿por qué no darles vida con nuevas acepciones?
La magia de las palabras (2)La prácticaYo no me dedico a este menester pero Manolo Mira, conocido ya en este blog, sí lo hace dentro del papel que desempeña como aprendiz de filósofo. Le presenté el ejemplo de las palabras, cuya teoría aparece descrita en la parte 1 de este relato, y él propuso los siguientes significados:
ATUMACA: planta herbácea de sabor peculiar, más parecido al de la ensalada mixta completa que al de cada uno de sus componentes.
MACAUTA: viajero infatigable que usa medios públicos de desplazamiento y casas rurales para su alojamiento. El verbo macautar existe, es regular y no admite la forma reflexiva, y expresa la acción que lleva a cabo el macauta.
TACAUMA: Dícese de la persona incapaz de prestar o compartir algo.
Siguiendo este juego, Manolo Mira propone una palabra más confeccionada con las mismas letras:
MATUACA: Se usa para denominar a la persona que, sin tener la preparación y los conocimientos necesarios, se dedica a la política en forma casi profesional, llegando a transformarse en líder local eterno que antes o después tiene problemas con la justicia.
Algún día, quién sabe, esta palabra se incorporará al uso de lo cotidiano; no obstante, para definir a esta clase de personas yo sigo prefiriendo las palabras que todos conocemos y no decimos en público.