El tres está siempre solo. Los demás números primos contemplan su soledad casi con envdia. Porque a nadie se le ocurre decir, "tengo mil trescientas cuarenta y una razones para..." (en el caso de que este número, elegido al azar, sea también primo). No, cada uno tiene generalmene tres razones (azar, necesidad y libertad de Fernando), nos movemos a la de tres (a la de una, a la de dos...); en general, nuestras argumentaciones se basan casi siempre en ese número mágico y solitario. Hasta en una de las religiones dominantes el dios existe en tres personas.
Y sin embargo hemos nacido, como cualquier otra especie animal, para andar de dos en dos. Me remito al bellísimo relato de Fernando.
Es una reflexión, ésta que hago aquí y ahora, que puede caer en eso que se llama frivolidad. Las grullas eligen a su pareja y viven siempre junto a ella. Es bellísimo su vuelo emparejado. No sé si las grullas tienen sentimientos y razón, pero cuando éstas y otras cualidades humanas, son tenidas en cuenta, el número tres (y el uno) se hace más importante que el dos.
¡Qué tontería acabo de decir!, pero la he dicho y no me voy a desdecir de ella. La soledad de los números primos es también la de los humanos. No siempre.
Una vez escribí un relato en el que el personaje (Juan de Día) hablaba con un gato y éste le contestaba. Cada uno buscaba ser dos, a su manera.
Me ha gustado mucho tu reflexión, Antonio.
ResponderEliminarNo creo que digas tonterías cuando afirmas que el tres se hace más importante que el dos.
Yo pienso que la pareja forma "una tercera cosa", que cuando dos "unos" se suman forman un "tres". También primo, también único,(quizá tammbién solo...)
Bueno, ésta es una manera de empezar como cualquier otra...
Saludos a todos.
Gracias y bienvenida, Marina
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