
En el teatro, había pensado él, siempre un “mutis” bien hecho, ajustado a la obra, constituye un éxito, aunque normalmente no es aplaudido por los espectadores.
En esta vida, “gran teatro del mundo” en el que somos, hay salidas de escena inadvertidas para la mayoría. Estos buenos actores secundarios, han cumplido su “rol”: entraron en la escena cuando el director les marcó el tiempo, representaron el papel asignado y, en el momento justo, salieron de las tablas sin llamar la atención. Pero en su mutis el espectador se quedaba en silencio…
Opinaba que esta forma de salir de la obra era la propia de este tipo de actores. Para cumplir bien con el guión escrito, no hacía falta declamar el papel gesticulando mucho, ni prolongar su tiempo sobre tablas… Sólo era necesario salir a escena, decir la frase justa y desaparecer en momentos precisos sin grandes alharacas.
En esta vida, “gran teatro del mundo” en el que somos, hay salidas de escena inadvertidas para la mayoría. Estos buenos actores secundarios, han cumplido su “rol”: entraron en la escena cuando el director les marcó el tiempo, representaron el papel asignado y, en el momento justo, salieron de las tablas sin llamar la atención. Pero en su mutis el espectador se quedaba en silencio…
Opinaba que esta forma de salir de la obra era la propia de este tipo de actores. Para cumplir bien con el guión escrito, no hacía falta declamar el papel gesticulando mucho, ni prolongar su tiempo sobre tablas… Sólo era necesario salir a escena, decir la frase justa y desaparecer en momentos precisos sin grandes alharacas.
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