En mi cumpledías la mañana me ha obsequiado con generosos y sencillos regalos: una luz envolvente, una rosa roja que ayer no estaba, el saludo de mi vecino en el ascensor, una brisa fresca que invitaba a caminar junto al mar por el sitio en el que se divierten las olas, un concierto de Keith Jarret que dio en Japón en 1976 y que, gracias a la moderna tecnología, puedo llevar en mi bolsillo. Y muchas cosas más cuya enumeración sería prolija.Sin embargo, no ha traído hasta mí las cosas del campo, cosas también sencillas, cuyo espíritu fue descrito magistralmente por el poeta Muñoz Rojas, fallecido hace unos días a punto de cumplir cien años. Y es que el campo no puede ni debe venir hasta nosotros.
La brisa también ha traído otras noticias peores, pero hoy es mi cumpledías y no deseo hablar de ellas. Eso queda para más adelante. Como las cosas del campo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario