lunes, 12 de octubre de 2009

CONSIGO MISMO

En un programa de radio, en la madrugada, el locutor preguntaba a sus oyentes:

- “¿Qué se llevaría usted a una isla desierta”?

Las respuestas de los noctámbulos de la radio eran diversas:

-“A mi mejor amigo”, decía uno; “A mi perrita”, “A mi novia”…, “Una buena novela de aventuras”, “Un telescopio para mirar la noche y las estrellas…” respondían indistintamente. Uno, sin embargo, dijo: “Me llevaría a mí mismo”. Esta respuesta produjo un silencio profundo…

Preguntó el locutor, de nuevo, al oyente:

- “¿Cómo podría usted llevarse a sí mismo?”. “Y ¿para qué lo haría?”

Y el oyente, pausadamente, como quien habla consigo mismo, respondió:

- He aprendido y vivido tantas cosas a lo largo de mi vida, que no he tenido aún tiempo de contármelas todas. Sería ésta una buena ocasión de hacerlo en la soledad de la isla… Y no olvide, explicaba el oyente al locutor, que ya no estaría solo. Seríamos dos: el yo que he sido siempre y ese otro yo, acompañante y testigo ocasional de mi mismo bajo las estrellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario