Cuando el sol se desvanece tras las colinas de la “polis”, y sobre el cielo de la Acrópolis la luz agoniza y se diluyen los colores, el silencio se aposenta en el Ágora vacía, donde duermen ya los dioses de las civilizaciones, entre los reflejos de mortecinas antorchas que proyectan formas fantasmales sobre los muros de los templos de Zeus, de Apolo y de Hefestos… Para despertar mañana con la algarabía de los tratantes, los murmullos de los amigos y los viajantes, las voces de los oradores y los pregoneros, las disputas políticas, el grito de los niños y el alboroto de los animales que allí se concentran, en el Agora, siglo tras siglo, nada más despuntar el Alba…domingo, 25 de octubre de 2009
DESDE VARIOS SIGLOS ANTES, EN EL ÁGORA DE ATENAS...
Cuando el sol se desvanece tras las colinas de la “polis”, y sobre el cielo de la Acrópolis la luz agoniza y se diluyen los colores, el silencio se aposenta en el Ágora vacía, donde duermen ya los dioses de las civilizaciones, entre los reflejos de mortecinas antorchas que proyectan formas fantasmales sobre los muros de los templos de Zeus, de Apolo y de Hefestos… Para despertar mañana con la algarabía de los tratantes, los murmullos de los amigos y los viajantes, las voces de los oradores y los pregoneros, las disputas políticas, el grito de los niños y el alboroto de los animales que allí se concentran, en el Agora, siglo tras siglo, nada más despuntar el Alba…
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