El joven aprendiz de filósofo es una perona inquieta y al mismo tiempo refleja calma; se trata de un joven pensador que necesita de la lectura meditada y también de sentir la presencia de otros jóvenes como él con quienes vivir la vida. Manolo Mira no es una persona ajena a las de su universo: los otros se recrean en aspectos más lúdicos del vivir y él se recrea con su particular introspección en el mundo filosófico.
Necesita saber por qué está en el mundo que le ha tocado vivir.
Maestro, preguntó cordialmente a su viejo profesor, ¿el día y la noche son conceptos inequívocos?
Sí, y al mismo tiempo son convencionales. Nos hemos puesto de acuerdo en denominar día al período de tiempo en el que hay luz solar.
Bien, contestó el joven. ¿Y el término dios es también un concepto inequívoco?
El maestro lo miró con ojos desconfiados; sabía que le estaba preparando otra de sus múltiples trampas dialécticas en las que muchacho brillaba con luz propia.
El viejo profesor sabía muy bien que lo teórico y lo real constituyen mundos muy diferentes.
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