lunes, 5 de octubre de 2009

SUEÑO

Me contó un sueño: Estaba en un escenario, vestido de frac y llevaba sombrero de copa y una varita mágica. Pidió la amable atención del distinguido público, se cortó la cabeza de un tajo, la metió en la chistera, revolvió el contenido… Y, a continuación, sacó la cabeza de la chistera y se la puso de nuevo sobre el cuello. Dijo “voilá”, se inclinó, y todos le aplaudieron…
Entonces fue cuando saqué yo la cabeza del libro que estaba leyendo y me la coloqué sobre mi propia autoimagen, bajo la prolongada mirada que Sándor Márai me dirigía desde la foto de la contraportada.

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