El joven pecoso, Manolo Mira para más señas, no para de darle vueltas a una idea.
Maestro querido, ¿qué es la libertad?
Una vieja aspiración humana.
No entiendo tu respuesta. Ya sabes, maestro, que mis cortas luces a veces no comprenden el enredo en el que envuelves a tus sabias palabras. Si lo que yo interpreto resultase cierto, la aspiración sería solamente un deseo, ¿debo entender que la libertad es algo que existe solamente en la mente o en el corazón de los humanos?
El maestro sonrió.
Manolo, querido alumno, ¿necesita un preso salir de la cárcel para sentir intensamente la aspiración de ser libre?
Ahora me ha quedado claro, maestro; entonces, ¿podría decirse que si yo alcanzase el amor de Maribel perdería toda la aspiración que siento de amarla?, dijo el joven discípulo mientras sonreía maliciosamente.
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