Me admira, comentaba hoy con mi amigo, la ausencia casi total de lo intelectual en la gestión y en el análisis de los asuntos complejos de la “polis”. Las ideas y las soluciones discurren más por ámbitos de opinión, muchas veces no excesivamente bien fundada, que por los cauces hondos del pensamiento intelectual.
“Los grandes pensadores son los poetas”, me respondía mi amigo, esbozando una sonrisa intuitiva, profunda. Lo dijo así Unamuno.
Es cierto, comentaba yo. Lo son porque a través de su visión poética irradian sutiles y limpios destellos de luz sobre una realidad, normalmente, cargada de oscuridades. La razón, a pesar de su vocación por entender ultimidades, no puede llegar a desvelar el peso profundo que tiene lo real.
La intuición poética, coincidíamos los dos en ello apoyándonos en la misma etimología de la palabra -(“poieo” = fabricar, crear con la palabra, imaginar)-, no sólo comprende y abarca la realidad, sino que transforma lo existente. La razón da forma conceptual a lo que comenzó siendo, en el poeta, presencia intuitiva y comprensión vital de lo real.
“Los grandes pensadores son los poetas”, me respondía mi amigo, esbozando una sonrisa intuitiva, profunda. Lo dijo así Unamuno.
Es cierto, comentaba yo. Lo son porque a través de su visión poética irradian sutiles y limpios destellos de luz sobre una realidad, normalmente, cargada de oscuridades. La razón, a pesar de su vocación por entender ultimidades, no puede llegar a desvelar el peso profundo que tiene lo real.
La intuición poética, coincidíamos los dos en ello apoyándonos en la misma etimología de la palabra -(“poieo” = fabricar, crear con la palabra, imaginar)-, no sólo comprende y abarca la realidad, sino que transforma lo existente. La razón da forma conceptual a lo que comenzó siendo, en el poeta, presencia intuitiva y comprensión vital de lo real.
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