La Cenicienta se hartó de la letanía: "yo te saqué de la cocina, yo te liberé de tus hermanastras, yo te hice princesa", y un buen día se fue por el mundo en busca de sus platos, sus ollas, su ceniza.
He insertado este ingenioso "relato hiperbreve" de nuestro lejano amigo ecuatoriano Jorge Dávila, escritor profuso y muy reputado, pero le animo desde aquí a que sea él mismo quien entre, a través de COMENTARIOS (el modo más fácil, dadas las distancias). Un saludo amigo, Jorge.
Fernando
No hay comentarios:
Publicar un comentario