jueves, 21 de enero de 2010

LA "DAMA DEL LAGO"

La “Dama del Lago”, -hermosa mujer que seduce a los que se aproximan a las orillas de sus aguas, arrastrándolos a las profundidades del lago para ocasionarles la muerte-, es leyenda literaria que nos recuerda el mito clásico de la muerte de Hilas.

El agua de los ríos y de los lagos, comento con mi amigo, siempre ha tenido una atracción mágica, arquetípica, para el hombre. La mayor parte de las veces, cargada de leyendas. Las ninfas, divinidades de las aguas, siempre han habitado en el imaginario colectivo de la humanidad.

Recordemos a Hilas: entre los argonautas que acompañaban a Jasón en su búsqueda del vellocino de oro, navegaba Hilas, compañero de Heracles. Llegados a Misia, Jasón encargó a Hilas traer agua desde un lago cercano, en el que habitaban las ninfas. Y sucedió, tal como nos cuenta Apolonio de Rodas, que las ninfas, viendo la belleza de Hilas, se enamoraron de él y lo arrastraron al fondo de las aguas. Se escucharon en Misia los gritos desesperados de Heracles, buscándole. Pero a Hilas no se lo volvió a ver más.

Del recuerdo de Hilas sólo quedaba en Grecia, con el paso del tiempo, la fiesta ritual de los sacerdotes misios: marchaban en procesión al monte cercano y gritaban por tres veces el nombre de Hilas. Sin embargo, las ninfas nunca devolvieron al efebo Hilas…

Quizás las aguas primordiales sean para el imaginario colectivo, también, aguas terminales, comentábamos mi amigo y yo, en una especie de “apocatástasis” eterna en la que el final siempre deberá enlazar con el elemento originario primordial…

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