La moderna teoría de “los campos mórficos” nos viene a descubrir, simplificándolo mucho (se excusa mi amigo al intentar explicármelo), que acciones repetidas llegan a configurar estructuras que determinan los comportamientos del conjunto de seres vivos de la misma especie, aunque habiten en distintos espacios de actuación…
Y para hacérmelo comprender, me cuenta lo que se conoce actualmente por “El Mito del Centésimo Mono”:
Unos científicos de nuestros tiempos se propusieron estudiar el comportamiento de los monos, escogiendo como muestra los que habitan en una de las islas situadas frente a la costa de Japón.
Para que los monos bajaran de los árboles y poder observarlos, esparcían por la playa, durante muchos días sucesivos, una cantidad determinada de batatas. Los monos descendían a la superficie arenosa de la playa, se apoderaban de las batatas, compitiendo unos con otros, y las engullían… Todo tal como se esperaba. Pero observaron que una joven hembra, a la que pusieron por nombre Imo, llevaba su batata hasta el mar, y la limpiaba de arena antes de comérsela. En pocos días aprendió a hacerlo también su madre, la cual adiestró a otros hijos; los demás monos los fueron imitando, hasta que todos los habitantes de la isla siguieron la costumbre de lavar las batatas antes de engullirlas. (Yo le escuchaba sonriente y fascinado).
Pero te diré el hecho más sorprendente, prosiguió mi amigo. Los científicos observaron que, llegado un momento, todos los monos de todas las demás islas de la costa japonesa comenzaron a hacer lo mismo. Y es, concluyeron, que se había creado un nuevo modelo estructural, determinante de comportamientos para todos los seres de la especie.
¿Y quién es el “centésimo mono”?, le pregunté. Denominaron así al hipotético mono que con su acción acumulativa descompensó en un momento dado el equilibrio de la balanza comportamental de la especie hasta el nuevo “campo mórfico”.
No tuvo mi amigo que explicarme la enseñanza de este nuevo mito: que todos somos responsables, con nuestras acciones y comportamientos acumulados, de configurar campos mórficos con estructuras mentales renovadas que determinen acciones más saludables y eficaces para nosotros y más beneficiosas para el progreso de la humanidad.
Y me quedé abrumado, pensando que detrás de cualquier acción, cualquiera, yo mismo, puede llegar a ser, para el bien o para el mal, el "centésimo mono".
No hay comentarios:
Publicar un comentario