Lloraba y lloraba después de que él la hubiera abandonado. Nada podía consolarla.
Cuando él regresó y se fundieron en un abrazo infinito, y bebieron recíprocamente la miel de
los labios, ella pensaba, todavía con desconsuelo: “era más dulce mi dolor…”.
Hola,
ResponderEliminarFernando, José maría, Antonio...
A mí sí me importa que lo dejéis, y estoy segura que a muchos que se habían acostumbrado a leeros.
A veces, algo así se ve como un periódico o una revista; donde te puedes encontrar con escritores que te llegan mucho, sin que ellos se enteren de tu existencia.
Claro que es distinto, y debería ser más interactivo, pero hay muchos como yo lo van dejando para otro día, o no creen que su opinión sea necesaria...
Yo me pasaba de vez en cuando, por un lado para saber de mi queridísimo amigo Fernando, y por otro para disfrutar de vuestra gran calidad literaria, la de los tres.
Me apena que lo dejéis, aunque comprendo que tenéis más quehaceres e ilusiones.
Quiero dejar constancia de mi aprecio y mi admiración por vosotros.
Besos
Encarni