Recordaba que, según nos transmitieron las mitologías antiguas, la Luna de Miel de los desposorios del dios Zeus y la diosa Hera (a la que Zeus había enamorado convirtiéndose en un cuclillo desvalido, tembloroso de frío, para que ella lo calentara estrechándolo junto a su cálido corazón) había durado trescientos años, con todas sus noches.
Y comprendí entonces que fueron estos dioses, sin duda, los que inspiraron la canción de nuestro cantautor Sabina, en la que pide para nosotros, los mortales, que todas las noches, mientras duren nuestros escasos años, “sean noches de boda y todas las lunas sean Luna de miel”…
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