sábado, 19 de septiembre de 2009

EL TEATRILLO DE MAESE PEDRO


Las luces de neón, desde la vieja marquesina, anunciaban que iba a dar comienzo la representación. Y él, al detenerse bajo los anuncios, imaginaba que el argumento de la obra debía reducirse, como siempre, a simular mil cotidianas cosas, entre los altibajos de la acción y el cambio repetido de las bambalinas. Cada actor, en la obra, ajusta la palabra y el gesto a lo que le ha marcado el director de escena. Todos, en su papel, tienen sentido de protagonistas… Se repite el monólogo, se crean nuevas acciones, se hace el argumento más creíble…

Y él pensaba, con una especie de ironía inteligente, mientras el color del neón lo bañaba en silencio, que cada actor, durante los tres actos de la obra, declama y gesticula casi siempre con pomposa asonancia como si la obra no acabara nunca.

Con lento caminar, al alejarse, iba pensando que algún día se informaría a los espectadores, bajo las tristes y apagadas luces, que la obra había sido clausurada, que se había terminado la representación. Sucedía siempre así.

¿Duraría más la obra, se interrogaba, si el “Carpe diem”, que desde antiguo ya había descrito Horacio, se convirtiera en argumento único de todo? Quizás sería posible…

Y sin tener a mano la respuesta, siguió alejándose, con su pausado paso, de aquel teatrillo de Maese Pedro.


*(El título que pongo a este relato tiene reminiscencias cervantinas; viejos recuerdos de lecturas clásicas. Maese Pedro, con su retablo de comedias, Arlequín, con su mandolina y Cantarina, la joven y ágil bailarina, fueron personajes que poblaron mi imaginación hace ya algunos años. Ya empezaba a pensar entonces que todo lo que acontecía podía ser contado en una bonita, aunque breve, comedia de retablo).

2 comentarios:

  1. -Le temps passe, mais je voudrai que tu saches que tu continues à mon coeur comme un sacré rayon de soleil... en soleillant mes yours, et mes nuits -le escribió ella en una postal a la vuelta de sus vacaciones.

    -Nous resterons toujours ensemble à l'éternité -le contestó él.

    ......................

    Querido Fernando, queridos amigos de esta página azul de ensueños:

    Os envío un abrazo en esta cálida tarde otoñal en la que, con sumo respeto y admiración, me sumerjo con temblor en vuestra palabra; deleitándome al aroma intenso de vuestras, tan sabias reflexiones.

    A propósito del tiempo, tema sostenido en la conversación de estos días, he querido comenzar con un microrrelato en francés que escribí anoche y que, espero, haya sido del agrado.

    Por cierto Fernando: NO DA IGUAL... MENOS MAL QUE NO NOS DA IGUAL.

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  2. Bien, ma petite amie Tánger, j'aime beaucoup ta jolíe micro-narratio, et j'aimerais d'avantage que tu saches que nous te acueillerons toujours très volontiers... en français ou en espagnol. Je t'embrasse, Fernando

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