Ilya Prigogine, Premio Nobel de Química 1977 por su teoría sobre las estructuras disipativas, trató con ella de encontrar una justificación a la forma que tiene el organismo vivo de organizar sus estructuras materiales. Teoría compleja y tarea compleja la de entender al ser vivo, ni siquiera digo al hombre. No recuerdo bien qué filósofo-científico -posiblemente fuese Bertrand Rusell en su libro El sentido común de la ciencia, muy anterior a Prigogine, sostuvo que la diferencia entre un animal (un perro, por ejemplo) y un ser humano es que éste, el ser humano, siente necesidades, como el perro, trata de remediarlas, como el perro, pero tiene la capacidad adicional de inventar para encontrar el remedio, cosa que no hace el perro. Y resolvía el tema con un ejemplo: si un perro y un hombre, separadamente, (imaginemos muños años atrás) sienten frío, ambos buscarán el calor y, si no lo encuentran, ambos buscarán un sitio donde cobijarse, una cueva por ejemplo; finaalmente, sólo el hombre tiene la capacidad de excavar para hacer una cueva artificial, o de descubrir el fuego, mientras que el perro se dejará morir de frío.
Estando en completo acuerdo con mi buen amigo Fernando Jiménez en su genial entrada sobre El Silencio y la Palabra, digo que, durante el recorrido desde el silencio hasta el silencio, que tan maravillosamente él nos ha descrito y comparado con la música de Chopin, durante ese recorrido repito, los humanos vivimos nuestras vidas y tratamos de remdiar nuestras necesidades. Casi siempre, el saber colectivo estará por encima del individual, lo que quiere decir que la Humanidad es, en principio, generosa.
Alzheimer es otra cosaAlzheimer anticipa nuestro silencio final y, durante un tiempo insufrible, no debe sentirse nada excepto la dependencia de otros. Por supuesto que continúan las necesidades pero desaparece cualquier esfuerzo por remediarlas.
Mientras tanto, mientras pensamos en los esfuerzos que se están haciendo para vencer la enfermedad del olvido, disfrutemos, amigos, del Primer Concierto para piano y orquesta de Chopin, que comienza en silencio y termina en el silencio.
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