lunes, 28 de diciembre de 2009

Cuento de invierno_3



Shiohu



Será una tarea casi imposible que yo pueda relatar de manera creíble esta historia. No puedo poner la mano por ella; sin embargo, les transcribo lo que a mí me han contado testigos presenciales y he leído en los informes oficiales.

Se llama, no sé si debo emplear este tiempo verbal o decir que seguirá llamándose durante la vida eterna Shihou. Habrán comprendido que la joven es japonesa. De Tokio por más señas, aunque no puedo precisar el barrio en el que vivirá eternamente. Shihou sufrió un accidente de coche. A la salida de una cena familiar, el coche que ella misma conducía se salió en una recta y, tras atravesar una zona plana en la que raleaba la hierba, fue a chocar contra un sauce pelado, cuyas ramas duras y tristes se introdujeron en su cabecita. En el hospital, el neurocirujano exclamó: “ella parece muerta,sin embargo, su pensamiento vive”. Y continuó, señores, estamos en presencia de uno de los pocos casos que deben de existir en el mundo: se trata de los llamados pensadores. La estadística ha previsto que cada dos mil años tiene que aparecer un pensador en el universo. Ellos jamás mueren, lo que quiere decir que Shihou se encuentra ahora mismo viviendo su vida pensada. El pensamiento, señores, no vive en el tiempo sino en él mismo, es decir, en su propia consciencia.

Nadie creyó en lo que les había dicho el Dr. Mahoda; no obstante, a la mañana siguiente, cuando los doctores se dirigieron a la morgue, contemplaron que su lugar se hallaba vacío. Alguien, con la cara pálida, dijo que la había visto levantarse y salir del recinto.

Una vez más la vida eterna, o la eternidad, llámenle como guste, ha jugado una mala pasada a los humanos.

Les he contado lo que he leído y otros me han contado a mí. He sido un simple intermediario en la transmisión de esta historia en la que el pensamiento y la consciencia se escapan de los límites del tiempo y establecen un nuevo concepto de la eternidad. La eternidad atemporal viene a ser algo así como una herramienta que divide al tiempo en porciones tan minúsculas que el fenómeno conocido como pensamiento ya no depende de él.

¿Habrá algún pensador entre nosotros sin que lo sepamos?

La estadística predice que deberíamos pasar otros dos mil años pero siempre queda la duda de...



Fuengirola, 26 de diciembre de 2009

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