En realidad, comentaba con mi amigo, estamos penetrados por el tiempo, porque "somos durando". Es nuestra estructura más radical. La temporalidad nos afecta en la dimensión profunda de lo que vamos siendo.
Es cierto, me contestaba, pero a pesar de nuestro ser transitorio, casi siempre olvidamos la condición temporal que más nos afecta: el presente.
Llevas razón, le respondía. Anticipamos el futuro porque, para nuestro deseo, es lento en llegar; recordamos y añoramos el pasado porque se fue demasiado pronto y no nos detenemos en el único tiempo que nos pertenece: el presente. Vivimos en tiempos irreales -pasado y futuro- y dejamos escapar la vivencia profunda y existencial del único tiempo que tiene sentido en nuestro momento histórico.
Ante el presente nos comportamos con ambivalencia: cuando nos molesta o nos daña, lo escamoteamos rápidamente; cuando es gratificante, sentimos nostalgia, dolor, pena, al constatar que se nos va.
Así, vivimos para el futuro, anticipamos sus vivencias, aunque sabemos que no tenemos la seguridad de que vayamos a llegar a él. A lo largo de nuestra vida, pareciera que el futuro es nuestro único fin. Aunque aún está por llegar. Curiosamente, el pasado y el presente son sólo medios para llegar a él.
Es cierto, me contestaba, pero a pesar de nuestro ser transitorio, casi siempre olvidamos la condición temporal que más nos afecta: el presente.
Llevas razón, le respondía. Anticipamos el futuro porque, para nuestro deseo, es lento en llegar; recordamos y añoramos el pasado porque se fue demasiado pronto y no nos detenemos en el único tiempo que nos pertenece: el presente. Vivimos en tiempos irreales -pasado y futuro- y dejamos escapar la vivencia profunda y existencial del único tiempo que tiene sentido en nuestro momento histórico.
Ante el presente nos comportamos con ambivalencia: cuando nos molesta o nos daña, lo escamoteamos rápidamente; cuando es gratificante, sentimos nostalgia, dolor, pena, al constatar que se nos va.
Así, vivimos para el futuro, anticipamos sus vivencias, aunque sabemos que no tenemos la seguridad de que vayamos a llegar a él. A lo largo de nuestra vida, pareciera que el futuro es nuestro único fin. Aunque aún está por llegar. Curiosamente, el pasado y el presente son sólo medios para llegar a él.
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