miércoles, 16 de diciembre de 2009

LO APOLÍNEO Y LO DIONISÍACO

Hace unos días asistía, junto a unos amigos, a un delicioso y bien trabajado corto cinematográfico de José Manuel Asensio, director y amigo común. Se escenificaba un sugestivo proceso en el que la dualidad de un solipsista “yo” respondía de forma dialéctica a un idéntico estímulo. Su título era “Cuando Apolo encontró a Dionisos”.

Uno de los amigos, que visionaba el corto conmigo, me recordaba, siguiendo el esquema nietzscheano sobre el Genio Griego, que el hombre, sobre todo el mediterráneo, o el influido por culturas mediterráneas, era siempre una mezcla de “Apolo” y de “Dionisos”. La mesura y el equilibrio se funden con el desenfreno y la pasión. En nuestra vida, añadía el amigo, normalmente, domina “Apolo”. La racionalización, el orden, el control, se imponen sobre la pasión y sobre las otras fuerzas pulsionales del “yo”.

Es cierto, le respondía. Sin embargo, coincidirás conmigo que el hombre necesita romper las trabas de “Apolo”. Siente la imperiosidad de dejar que afloren las “pulsiones” profundas del “Dionisos”. Es su victoria sobre “Apolo”: el instinto, la vivencia, la afectividad, la pasión, se configuran, así, en formas dominantes.

Coincidíamos todos en que estas fuerzas, sin duda, son también necesarias para manifestar la imagen rica y profunda de lo que el hombre es. “Dionisos” junto con “Apolo” manifiestan la imagen del hombre total.

4 comentarios:

  1. Están muy bien sintetizados, José María, los significados culturales de estos paradigmáticos dioses de la antigüedad. Y muy interesante el 'corto' del hijo de nuestra amiga Faustina que tiviste la suerte de ver...
    Es verdad que todas las realizaciones humanas pueden reconocerse desde esta doble polaridad del Apolo o el Dionisos que nos habitan en nuestro interior a todos los humanos: puede apreciarse en el arte, en la arquitectura, en las manifestaciones caracterológicas, en el folklore, en el baile, incluso en los atuendos y las composturas con que componemos nuestra imagen personal ante los demás. El maestro Jung se vale de estos simbolismos para explicar sus ‘arquetipos’ intrapsiquicos y para muchas de las elucubraciones de su Psicología Analítica. Él piensa que los antiguos dioses griegos eran la proyección de estados psíquicos que, al convertirlos en dioses que manejan los avatares y el destino de los humanos, podían conciliarse en la experiencia psíquica personal y encontrar sentido en la vida de cada uno. Para Jung los dioses de la antigüedad, se han convertido en enfermedades de nuestra época, y se les reconoce con el nombre de fobias, obsesiones, estados maníacos, hipersensibilidad…

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  2. Tu comentario, Fernando, me ha retrotraído a épocas y a lecturas antiguas. Es cierto, como dices de manera precisa, que estas formas de comportamiento no racional se manifiestan a través de arquetipos “recurrentes”, iguales en sus más diversas manifestaciones: se trata, la mayor parte de las veces, de imágenes instintivas, no creadas intelectualmente y que originan determinados ritos y ritmos vitales. Así lo explicaba, como subrayas, C.G. Jung. Son una especie de “símbolos lúdicos” -sacros y profanos- que vienen a expresar de idéntica forma el dominio temporal de lo dionisíaco sobre lo apolíneo.

    Estos arquetipos, coincidirás conmigo, existen realmente con independencia de las culturas, las zonas geográficas y el tiempo. No se difunden sólo por la tradición, sino que surgen espontáneamente del espíritu del hombre, en toda época y lugar, sin ser influidos por ninguna trasmisión exterior. Son -esto es lo interesante- una especie de sedimento de experiencias constantemente repetidas por la humanidad: una predisposición a repetir siempre las mismas o semejantes representaciones…

    Todo esto lo he recordado a propósito de tu “fecundo” comentario… Y todo esto estaba encerrado en el profundo y acabado corto de nuestro amigo José Manuel Asensio, hijo de nuestra amiga y compañera en el blog, Faustina Moreno.

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  3. En efecto, las referencias míticas que simbolizan esta dualidad psicológica me inspiraron una historia sobre el hombre Apolo que necesita el impulso y la seguridad de su alter ego Dionisiaco para conquistar un sueño aparentemente inalcanzable.

    Todo ello puesto al servicio de la ficción y la magia del cine, con el objetivo de entretener y agradar al espectador que, como vosotros, es capaz de ver más allá.

    Gracias José María por haber entendido y analizado el mensaje filosófico y artístico en el que se basa mi cortometraje.

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  4. Enhorabuena José María por tu blog...también a ti JM Asensio (es la quinta vez que te felicito y restan algunas todavía, seguro).
    Soy mediterráneo, y sintetizo en mi mismo el antagonismo mítico que tan bien rescata el cotometraje.
    Creo que la consecución del mismo es tan acertado que la comprensión individual radica en los secretos de cada uno de nosotros. Esa "magia" Asensio la sacó de su chistera después de dos años de trabajo. Lo que hizo el público y el jurado tiene mucho que ver con ese trabajo.

    danicampos

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