Me cuenta que Agamenón en la Ilíada, cuando quiso congraciarse con Aquiles, a quien le había arrebatado la esclava Briseida, esta fue la excusa que se le ocurrió: “Es que Zeus me cegó…”.
Siempre es cómodo, le comento, tener en quien descargar la responsabilidad de nuestros errores.
A propósito del relato de ayer de José María comentando el cortometraje de JM Asensio, he entrado con este brevísimo microrrelato, mucho más simple que vuestras profundas elucubraciones sobre el significado cultural y conceptual de los dioses arquetípicos de la antigua Grecia. Lo mío lo he tomado de un libro, en proceso de edición, que se publicará en abril con el título ACABARÁS TENIENDO ALAS.
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