lunes, 14 de diciembre de 2009

El pastor de los domingos

(Escrito hace un par de semanas, justo cuando tenían que jugar un simple partido de fútbol los equipos Barcelona y Madrid. Los medios audiovisuales lo convirtieron en una especie de guerra usando calificativos tales como el partido del siglo, la revancha, etc. Entonces, un simple pastor dio una lección de equilibrio). A ese pastor desconocido por mí le dedico este relatillo.


Esta mañana, como la de todos los domingos, he escuchado a un pastor de ovejas hablando en uno de esos programas radiofónicos que te entretienen mientras te duchas y afeitas. Ha hablado después de hacerlo un grupo de científicos notables de este país nuestro. En estos momentos, transcurridas ya varias horas del hecho, solamente recuerdo las sencillas palabras del pastor. Debe de tratarse de un hombre bastante mayor porque al hacer referencia al hecho de que el presidente del Parlamento le ha enviado una carta a él, a un pastorcillo de pueblo, se ha referido al Presidente de las Cortes, aunque luego corrigiese para aclarar que lo era del Parlamento español.

Refiriéndose al tiempo meteorológico, relativizó con elegancia: “hoy hace un buen día, un día otoñal”, y ante una pregunta sobre el partido de fútbol que hoy se jugará entre los dos equipos más conocidos de este país, contestó que lo verá pero que no es de ninguno de ellos. Que gane el que mejor lo haga, dijo. Y muchísimas más cosas que ya he casi olvidado.

Lección de sencillez, de realismo, de humildad, de entusiasmo y de equilibrio. Entonces arribó a mi mente una sensación grisácea de tristeza, que no tiene nada que ver con el color que hoy ofrece el día, el cielo y mi ciudad, al recordar la facilidad con que los humanos nos situamos en cualquiera de los lados del desequilibrio: en política, en religión, en deportes, en las relaciones hombre-mujer; en todas nuestras actividades somos diferentes al pastorcillo que ha recibido una carta del Presidente del Parlamento Español.

¿Tan difícil es vivir y mantenerse en el equilibrio correcto? ¿Qué sucedería si el universo, ese gigante que sólo puede vivir dentro del equilibrio, tomase partido por un simple partido de fútbol, o una sencilla discusión política, religiosa, moral o filosófica?

2 comentarios:

  1. Aunque no suelo comentar las entradas al blog, quizás para no hacerme molesto con mi reiterada presencia, quiero decirte, Antonio, que me ha gustado mucho la sencillez de tu estimulante y profunda reflexión (pareja a la sencillez del pastor) y el encanto de tu evocador y nostálgico cuentecillo de las dos gaviotas... No dices cuál era ese nombre común. Yo se los he puesto: Aurora.
    También, aunque no suelo comentarlo, me deleito con las otras entradas tuyas, y con las de José María, las esporádicas de Faustina, las de la inefable Tánger...

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  2. Gracias Fernando por tus palabras escritas. Lo he contado copiando la sencillez de ese pastor real.
    Las gaviotas... están abiertas a la imaginación de todos. Me ha parecido muy acertada la tuya.
    ¿Eran gaviotas o gaviota y mujer? Era la Aurora o el final de un verano interesante?
    Era el final de un verano apasionante o eran dos gaviotas y alguien con sensibilidad?
    Todo es interpretable y todo tiene sentido, amigo Fernando.
    Seguiremos adelante con este trabajo que nos hemos echado a las espaldas. Lástima que no escriban otros que parecen leerlo.

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