viernes, 18 de diciembre de 2009

Noche de lluvia

Noche de lluvia, reflexiones atípicas y la verdad estadística.


Noche de lluvia intensa. La mar y yo estamos separados por no sé cuántos finos chorros de lluvia fina e intensa. ¡Tan cerca y tan lejos al mismo tiempo estamos esta noche la mar y yo! Ciertamente, la cuestión de la proximidad o de la lejanía es una cuestión sometida a la crítica de lo relativo. ¿Será todo relativo en este mundo en el que nos movemos? Proximidad y lejanía, verdad y mentira, eficaz o ineficaz, práctico y teórico, todo debe de tener un sentido relativo. Dependerá de miles de circunstancias; a veces bastará con una de esas circunstancias para hacer una verdad otra mentira.

Yo pienso, y digo con cierta frecuencia, sobre todo en el ejercicio de mi profesión, que al no conocer con certeza cómo son las cosas tendremos que aceptar que las cosas son lo que parecen ser.

Posiblemente os esté haciendo sonreír en esta noche de intensa lluvia. No obstante, me gustaría complicar aún más esta teoría de aprendiz de filósofo. La verdad tiene una fuerte componente estadística: la verdad es lo que solemos aceptar con frecuencia como tal.

No sé dónde he leído, posiblemente también lo haya escuchado a alguien, y lo que es más probable, lo habré leído y escuchado también, que todo es cambiante. Nada permanece. Y creo que esto también tiene una fuerte componente de relatividad y de estadística: observamos que lo material, lo fabricado por los humanos, son entidades cambiantes; sin embargo, el amor podría permanecer siempre anidando en algún espíritu o en algún cuerpo. ¿Es relativo el concepto de amor, o tiene una componente de verdad estadística? La Revolución Francesa nos trajo conceptos que parecen inmutables. Necesitamos más revoluciones como la francesa. No lo pregunto, lo afirmo.

No lo sé. posiblemente tampoco me importe demasiado muchas de las cosas que estoy escribiendo esta noche, pero la noche lluviosa me ha traído la necesidad de escribir algo y yo he tomado pluma y papel y esto es lo que ha salido.

Y como hago siempre, lo que ha salido lo dejo tal y como salió. No lo modifico porque si lo hiciera, lo escrito estaría condicionado, y por lo tanto ya habría una componente de relatividad, por el estilo, la sintaxis, o el tema.

Termino mis reflexiones de inexperto que disfruta de las sensaciones inducidas por una noche de lluvia intensa, afirmando que la creatividad es siempre algo que se puede perfeccionar en una segunda mirada sobre lo creado.

Sigue la lluvia y en mi calle se está formando una buena bolsa de agua; cada vez que pasa un coche siento desde la posición que ocupo cómo el agua encharcada se aparta para dejar pasar las gomas del coche. ¿Qué sucedería si el agua no se apartase?

Continuarán las carcajadas de mis lectores; mientras, yo sigo pensando en el sentido que tiene la creación, como verdad sobre el origen del universo y del hombre, si no se ha realizado con perfección, es decir, con una segunda o tercera revisión de lo creado.

Otra cosa distinta es que, con la crítica que supone la relatividad y la verdad estadística, yo sea como soy porque no he sido creado.

Pero esto es una reflexión estúpida porque lo que yo quería decir esta noche es que la lluvia está resultando agradable, intensa y que, sin quererlo, su agua me separa de esa mar a la que adoro.


Fuengirola, 18 de diciembre de 2009

2 comentarios:

  1. Antonio: Leyendo tus profundas elucubracionnes sobre lo verdadero y lo relativo, bajo la fehaciente verdad y belleza triste de la lluvia, me he acordado de una anécdota de Einstein con la voy a entrar en el blog, en foemato de microrrelato.

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  2. Fernando, esperamos todos ese microrrelato. Como sabes muy bien, Einstein dio forma matemática a esa verdad relativa.
    No he llegado a entender su desarrollo matemático sobre el campo unitario, pero me subo a ese tren, sin saber si tiene paradas intermedias o no. La verdad, se defina como se defina, siempre encubre un riesgo, amigo Fernando.

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