sábado, 19 de diciembre de 2009

RELATIVIDAD



Dedicado al profesor Antonio Espinosa

Ella solía atemperar sus efluvios estéticos con una pequeña dosis de escepticismo: “Es demasiado bello para ser verdad”, repetía ocasionalmente.
Y le conté algo que sucedió tras el eclipse solar de 1919, que sirvió para confirmar la veracidad de la Ley de la Relatividad (divulgada por aquellos años), al quedar ocultas las estrellas por un cambio de la posición del sol.
Hubo entonces un pensador inglés, reticente hasta entonces a esta teoría, que le mandó a Einstein un telegrama felicitándole por haber quedado demostrado que su teoría era verdadera. Y le añadó con insolente curiosidad: “¿Qué pasaría si se hubiera demostrado que era falsa?”.
A lo que Einstein le contestó: “Yo estaba seguro de que era verdad, porque la teoría de la Relatividad es demasiado bella para ser falsa”.

1 comentario:

  1. Amigo Fernando, ante todo muchísimas gracias por tu breve relato dedicado. Me ha encantado.
    No recuerdo bien qué filósofo era. Leía de él un libro que venía a ser El sentido de lo bello. O de lo bello y sus cosas, algo así. Yo era un adolescente. Aprendí la lección: en el universo solo hay sitio para la belleza. Einstein viene a decir algo similar.
    Claro, que el concepto de belleza al que nos estamos refiriendo no es el que nos venden televisivamente: el de la plasticidad retocable mediante técnicas quirúrgicas. No este tipo de belleza, como el que encierra la teoría de la relatividad, es el secreto que esconde la propia naturaleza.
    Gracias de nuevo y feliz domingo, amigo

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