A Manolo Mira le encanta filosofar. Se puede decir de él que es un aprendiz perpetuo de filosofía. Constantemente pregunta a su maestro y éste le responde con palabras que Manolo recibe, conserva, acaricia, pule y analiza en profundidad.
Maestro, inquiere nuestro personaje una soleada mañana otoñal, ¿somos lo que dicen las palabras que somos?
El maestro no respondió. El chico insistió y el maestro continuó dentro de su silencio.
Gracias querido maestro. He entendido lo que tu silencio me ha dicho.
"Habla / para que yo te vea" -dijo Sócrates a su discípulo.
ResponderEliminarLa palabra es plata,
ResponderEliminarel silencio oro.
(Proverbio chino)
... Y a la vez, tanto la palabra / como el silencio: SON SAGRADOS... COMO EL AMOR.
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