Me lee mi amigo un verso de Luis Rosales: “cada vez que digo una palabra se hace un milagro”…
Y yo pienso, desde una cercana experiencia dolorida, que morirá una madre, todas morirán algún día, pero seguirán existiendo, inextinguibles y plenas, en el interior incesante de la palabra “Madre”.
Y yo pienso, desde una cercana experiencia dolorida, que morirá una madre, todas morirán algún día, pero seguirán existiendo, inextinguibles y plenas, en el interior incesante de la palabra “Madre”.
Él continúa espigando versos de Luis Rosales: “Cada vez que se dice, por vez primera, una palabra se ensancha el mundo conocido”, y “cuando digo la palabra envidia el mundo amarillea”, y “al pronunciar la palabra azucena se va abriendo una flor”….
... Cada vez que nombro a mi adorable madre,o que la recuerdo en silencio: se hace el milagro.
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