Le oía preguntarse angustiado, atormentadamente, noche tras noche: ¿Dónde está Dios, si es que existe? ¿cómo es, ¿quién puede describirlo? No veo más que sombras y tinieblas, “shadows and fogs”, como en la película de Woody Allen. O es todo una impostura…Un día, lo agarró ella por los brazos y le gritó, mirándole a los ojos: ¿Pero qué no es dios? Ese sentido, el último o el primero, entre todos los inmensos sin-sentidos, eso que todo lo impregna, que todo lo envuelve y lo penetra, esa belleza que rezuma de todo, eso que a pesar de las terribles sombras aciagas, en algún momento nos ilumina... ¿Qué sé yo?
Entonces pienso, replicó él con energía, que la palabra Dios debería prohibirse durante varias generaciones (lo mismo que la palabra amor)... hasta que se purifique.
Querido Fernando, me has recordado a Herman Hesse cuando se preguntaba: -“¿Cómo salvaremos nuestra alma en nuestro paso por el mundo… lograremos ayudarla introduciéndola con justicia en nuestros actos y palabras?”.
ResponderEliminarBella entrega de amor, y en ella: ver a dios.